Ricos intocables, pobres condenados a muerte

Llevamos meses hablando de crisis económica, subida de impuestos, datos del paro, caída de los mercados, intervención a las entidades financieras. Es nuestra realidad y nos debe preocupar pero sin perder de vista a las verdaderas víctimas de esta situación económica mundial; los países en vías de desarrollo. 

La situación de millones de seres humanos se ha agravado debido al aumento del precio de los alimentos, el frenazo a su desarrollo económico y la retirada de ayudas a la cooperación por parte de muchos países desarrollados, incluido España.

Zapatero dice hoy que no es el momento de imponer nuevos impuestos a los más ricos pero no ha dudado ni un instante en reducir en 600 millones de euros las ayudas oficiales al desarrollo. 

Las víctimas somos siempre los mismos, los ciudadanos de a pie; pero en el tercer mundo la victimización es extrema.

Asentamiento humano en el noreste de Etiopía - África (Foto: David Guerrero)

Según Amnistía Internacional, “más de 950 millones de personas se acuestan cada noche con hambre; 1.000 millones viven en asentamientos precarios; Cada minuto muere una mujer por complicaciones derivadas del embarazo; 1.300 millones de personas no tienen acceso a una asistencia médica básica; 2.500 millones no tienen acceso a servicios sanitarios adecuados, y por ello mueren cada día 20.000 niños y niñas”

Proyecto Atención Sanitaria a mujeres y niños en Gondar - Etiopía. (ONG Magma)

Yo he visto y tocado esa realidad en Etiopía. Cuando entre tus brazos se escapa la vida de un niño por desnutrición y un simple resfriado, tu percepción de la realidad cambia para siempre.

La crisis de la que hablamos en España se convierte para ti en una broma pesada, la posición de los gobiernos con respecto al capitalismo en una puñalada, el mercadeo de los alimentos y el combustible en puro veneno, los rescates a las entidades financieras en millones de balas y la pasividad de la sociedad “occidental” en el último suspiro de vida.

Según un informe de Save The Children se necesitan entre 35-45 mil millones de dólares hasta 2015 para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio en materia de mortalidad infantil y materna.

Asentamiento humano entre Gonder y Bahar Dar en Etiopía - África. (Foto: David Guerrero)

Las cifras de la vergüenza:

  • 800 mil millones de euros para evitar la quiebra del sistema financiero de Estados Unidos.
  • 15 céntimos de euro. Precio de una vacuna contra el sarampión.
  • Cerca de 90 mil millones de dólares invertidos a nivel mundial en comprar agua embotellada.
  • 30 céntimos de euro. Precio tratamiento de neumonía. 
  • Más de 100 mil millones de euros inyectados a Grecia para salvar al euro.
  • 50 céntimos de euro. Coste de sales de rehidratación oral para combatir la diarrea. 
  •  1.455 millones de euros de ingresos anuales en la industria del fútbol en España. 
  • 5 euros. Precio de comida de un niño durante un mes en un país en vías de desarrollo.
  •  25 millones de euros es el coste estimado de la Jornada Mundial de la Juventud de la Iglesia Católica.
  • Menos de 1 euro. Coste de un kilo de arroz (Su precio ha subido tanto que en África se considera ya un artículo de lujo)

 

Reaccionemos por favor.

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3 comentarios

Archivado bajo Periodismo, Protagonistas olvidados

3 Respuestas a “Ricos intocables, pobres condenados a muerte

  1. luissalgadorodriguez

    Esos datos, que todos sabemos que existen y todos, de un modo más o menos cómodo, intentamos evitar, son el reflejo de lo que es el mundo en el que vivimos. Podemos hablar de injusticia social y podemos hablar de una realidad que muchas veces podríamos definir o catalogar como “inevitable”.
    Todos, en un momento dado, nos hemos planteado lo que hubiera sido de nuestra vida si hubiésemos nacido 5000 km más arriba o más abajo dentro del mapa… No podemos olvidarnos del sufrimiento de esos miles de seres humanos, pero tampoco podemos dejar de vivir la realidad más cercana, la que nos marca el día a día y da forma a todo este engranage que hace girar al mundo que nosotros mismos hemos creado.
    Todos esos datos, escalofriantes hasta la saciedad, no pueden hacernos olvidar también nuestra cotidianidad y las necesidades, quizás minúsculas en comparación, que se sufren aquí mismo, a la vuelta de la esquina y que esta crisis, ya manida, no ayuda nada a solucionar.
    No es fácil el temita, Sr. Guerrero, no es nada fácil, y quizás todos deberíamos hacer una especie de examen de conciencia sobre lo que realmente importa y a lo que le damos importancia, pero, como pasa con todo en este mundo, siempre estará ahí esa famosa ley de la relatividad.

    Un abrazo enorme desde este hoy menos frío norte. Siempre es un placer leerte, sin importar el tema.

  2. Maite

    Espeluznantes los datos que arrojas en este artículo. Es difícil cuantificar cuando se habla de tantos millones, y peor aún cuando esos millones son seres humanos. Nos chocamos una y otra vez con la miseria y las tragedias que se viven día a día en este caos que es la vida. Entiendo tu punto de vista, el de alguien que lo ha compartido directamente, piel con piel, dando lo mejor de sí en un mundo tan lejano para algunos y tan triste, creo, para todos. Pero también entiendo a quien intenta guardar el equilibrio más cercano, el que con un poco intenta hacer que la vida del de al lado y la suya propia sean un poquito mejor, ojalá todos hiciéramos ese poquito ¿verdad? Y por último, desprecio taxativamente la necedad del que vive sólo para sí, del ombliguismo, del que es incapaz de mirar, ver y comprender lo que hay un pasito más allá, y sobre todo, de los que no tienen ni toman conciencia en absoluto.

    Reaccionemos, como tú propones, hasta donde seamos capaces, hasta donde nos den las fuerzas, pero reaccionemos.

  3. Jesus

    Yo ya a estas alturas de la película no se si soy rico intocable o pobre condenado a muerte, pero muchas veces me siento más lo primero que lo segundo. Como decía una amiga chilena “ustedes no están en crisis, ustedes son ricos asustados”. Y quizá es ese miedo el que no nos deja reaccionar… ponernos en acción. No hace falta pensar en grandes proyectos, acciones con gran repercusión,… El efecto mariposa tiene un poder increible, ¿cómo voy yo hoy a aletear? con un poco de suerte un día, no se de qué año, le llega una pequeña brisa a alguien que esperaba respirar un aire diferente.
    Ánimo!

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