Tiempo de incoherencias

En este país, las empresas cierran porque las propias administraciones les adeudan servicios millonarios. Las facturas se acumulan en un despacho convirtiéndose en pruebas de un delito que nadie persigue. Curiosamente ese despacho se parece mucho al de un banquero que rechaza una ampliación de préstamo para un negocio con producción garantizada.

Los trabajadores asumen la congelación de sueldos, el sobreesfuerzo laboral, la presión de la supervivencia o el retroceso de sus derechos. En frente, un “electo digital” autoriza el despido masivo en una multinacional con grandes beneficios. El hombro de algunos solo se arrima para llevarse al bolsillo, entre el crucifijo y la bandera de España, un buen puñado de billetes.

Los que acaban de llegar al poder se justifican en la herencia económica, los nobles que ya gobernaban apuntan al reinado de la ceja. Tengo curiosidad por saber cuál será el disfraz estrella de la próxima temporada. Gastos superfluos y sobresueldos sobreviven bajo la alfombra. Siempre pensé que la educación y la sanidad eran intocables pero la tijera ya se aproxima a nuestra ropa interior.

En esta tormenta económica casi todo el mundo olvida a los ayuntamientos. Nuestras administraciones locales intentan esconder treinta millones de euros de deuda en los cajones de tesorería. Los excesos han marcado los tiempos del ladrillo y ahora se hace imposible el mantenimiento de mega-infraestructuras, de plantillas funcionariales sobredimensionadas, de asesores innecesarios, de chóferes con sueldo de alcalde y alcaldes con sueldo de presidente del Gobierno.

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"Los recortes" según Forges - http://www.elpais.com

La tijera ya ha empezado a cortar y llegará a los servicios al ciudadano. Los más importantes ni siquiera son de competencia municipal pero han sido asumidos ante la incompetencia del competente. En tiempos del “ladrillo de oro” nadie quiso abordar la reestructuración de las administraciones o la necesaria segunda descentralización.

¿Se fusionarán ayuntamientos para ahorrar costes? ¿Se eliminarán diputaciones? ¿Se reducirá el tamaño político de las comunidades autónomas? ¿Cómo se justificará la existencia del Senado? ¿Alguien estará dispuesto a perder un solo céntimo de poder a cambio de garantizar los servicios públicos?

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Archivado bajo Periodismo, Política

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