364 días para mover el foco

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Con la irrupción de las redes sociales y la brutal democratización del mundo on line, la hegemonía de los medios de comunicación tradicionales ha terminado para siempre. Hace unos años eran muy pocos lo temas impulsados por la ciudadanía que conseguían llegar a las televisiones, radios y periódicos nacionales.

Hoy en día, la agenda social de un medio se nutre significativamente de la información constante que se genera y se impulsa desde blogs y redes sociales, gestada por ciudadanos de a pie.

Tenemos el poder de mover “el foco” y sumar a nuestra causa adeptos “no digitales”, todavía una gran parte de la población mundial. Una gran concienciación social y el titular mediático conseguirá el interés, aunque sólo sea por motivos electorales, de nuestros dirigentes políticos.

Se culpa a los medios de comunicación tradicionales de no dar espacio a la solidaridad y la cooperación. ¿Pero cuanta gente consume esta información? ¿Cuántos twitteros o blogueros mueven el foco en esa dirección? Somos muchos… ¿Pero suficientes?

Solidaridad 2.0 ha vuelto a pedirnos a todos que movamos “el foco” hacia Haití, tres años después del terremoto que arrasó uno de los países más pobres del mundo.

El “foco” pesa más que nunca. La crisis económica en España y Europa, su impacto directo en la vida de las personas, los dramas sociales diarios en forma de paro y desahucios no sólo se llevan la luz y los taquígrafos, también potencian el “nacionalismo humano”. La solidaridad deja de basarse en necesidades y dramas; se convierte en un asunto de banderas y nacionalidades. La conciencia solidaria se queda en casa y los países que viven en una constante crisis, como Haití, quedan huérfanos de derechos humanos.

Tenemos por delante otros 364 días para mover “el foco”. Hoy #SomosHaití ¿Y mañana…?

(Fotografía: El programa Hora 25 de la Cadena SER en directo desde Haití.)

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Razones para el optimismo

Este nuevo año se presenta viejo. Será un año de achaques, de continuos resfriados, de dolores de espalda y riñones, de migrañas y fiebres altas. El horizonte que tantas veces hemos querido ver o inventar no tiene fecha ni forma. Ni brotes verdes, ni capotes de la Virgen ni rezos al altísimo. Dios hace mucho tiempo que nos abandonó a la suerte de banqueros y políticos deshumanizados.

¿Quién nos iba a decir hace sólo un año que a estas alturas seguiríamos hablando de macroeconomía, prima de riesgo o rescate? Las recetas – y no hablo de las que vamos a pagar a euro – no están funcionando. Y tirando de fe, que poca me queda, podemos creernos el nuevo dogma repetido hasta la saciedad; “nos estamos preparando para salir de la crisis”. No sé si han recortado también en neones o que la actualidad informativa me lleva siempre a un callejón oscuro. Y aunque reconozco que me cuesta me he decidido a buscar señales de optimismo.

Situaciones como las que vivimos hoy sacan lo peor de nosotros mismos, pero también lo mejor. Quedémonos con los cientos de voluntarios que han repartido comida y sopa caliente en las calles de nuestra ciudad, con aquellos que han acogido en sus propios hogares a familias desahuciadas o con esa abuela que ha estirado su pensión para mantener a hijos y nietos.

Reconozcamos a aquellos pequeños y medianos empresarios que a base de esfuerzo, horas e inventiva están manteniendo puestos de trabajo. Y a esos empleados que han entendido que es el momento de arrimar el hombro. A aquellos que están innovando, buscando nichos de negocio, mejorando su producto o incluso creando nuevos proyectos empresariales de éxito.

Valoremos el trabajo de voluntarios y la aportación de miles de familias a organizaciones que atienden las emergencias sociales de aquí y las de esos otros lugares del mundo donde la crisis es permanente. Mira a tu alrededor, seguro que encuentras razones para el optimismo.

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Criptografía escupida: Tocamos fondo y se hundió el suelo

No he conseguido soñar despierto. Tengo los pies hundidos en el fango. Cada día me encuentro a más gente andando en dirección contraria. Anoche se me olvidó poner el despertador. Busco optimistas con argumentos. Las arrugas miran al futuro con miedo. Siempre encuentro ese semáforo en rojo. Ya nadie busca brotes verdes. He encontrado un chicle en la suela de mi zapato. Prefiero un tecnócrata que un vendido. Sanidad, educación y cultura son sólo mercancía. Los duros se cambian por pesetas. El fraude es deporte nacional. La tijera siempre esquiva la seda y el cachemir. Lo público es un artículo de lujo. Nunca olvides que abrazarnos es gratis.

Ese horizonte se ha quedado a oscuras. En la carnicería venden bonos basura. El contenedor se ha convertido en despensa. Cambio herencia recibida por austeridad suicida. Tendría que haber aprendido alemán. Los ladrones tienen cheques en blanco. Atraco a punta de corbata. Una soga para evitar la calle. No se necesita rescate para el cadáver. Sobran techos y desahuciados. ¿Es la locura un eximente? De vecino a mendigo. Si dejas de tener sensibilidad social te conviertes en tirano. No es un problema de modelo, es de miradas. Las mentiras tienen los ojos abiertos. Ayer dije que hoy es mañana. La mayoría silenciosa es cómoda pero está inquieta. Me he puesto delante del foco. Yo no tengo nada que ocultar.

Las partidas de ajedrez no se juegan con personas.  El jaque, ahora es al yerno. Ni un solo cuchillo en la boca. Tal vez muecas. Palabras gruesas para reacciones incómodas. Conceptos inventados para no reconocer realidades. Algunos creen que el derecho a decidir está por encima del derecho a vivir. El frío ha llegado a Madrid por la izquierda. No necesitamos que nos españolicen. Es más fácil encontrar empleo que honradez. Este diálogo es de besugos. ¿Tú a que secta votas?

Tocamos fondo y se hundió el suelo.

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Es cierto, señor Rajoy, la mayoría no se manifiesta pero ya está preparando la pancarta

Señor Rajoy, desde el otro lado del planeta ha hecho usted un reconocimiento a “la mayoría de españoles que no se manifiesta, que no sale en las portadas de la prensa y no abre los telediarios”. Calcula usted que son la mayoría de los 47 millones de personas que viven en España, pero sus cálculos están equivocados. De hecho, cada día en los medios de comunicación les vemos desfilar entre desahucios, colas del paro, subidas de impuestos, comedores sociales, congelación salarial, reducción de consumo, cierre de negocios…sobreviviendo a esta realidad que está desintegrando su bienestar social.

Sólo ha acertado en decir que “no se les ve, pero están ahí”, aunque mal expresado. El problema es que ni usted ni su gobierno les ven, pero efectivamente están ahí.

El juego de “las dos Españas”, que durante años han alimentado por igual su partido y los situados a la izquierda, está perdiendo seguidores. La mayoría de los ciudadanos estamos formando nuestro posicionamiento político lejos de las líneas marcadas por los actuales partidos. Y nuestro alejamiento es cada vez más profundo.

Ya no somos ni fachas, ni rojos, ni liberales, ni comunistas, ni antisistema…en estos tiempos de dificultades económicas sólo queremos justicia, sacrificios compartidos, sensibilidad y austeridad bien suministrada. ¿Es mucho pedir?

Esos ciudadanos que usted no ve, no entienden que haya una clase privilegiada formada por políticos y asesores, banqueros y defraudadores, sindicatos liberados y adjudicatarios públicos…

Nos repugna descubrir que en la España de los recortes, una madre pague más por mandar a su hijo con tuper al colegio que un diputado por el menú del restaurante en la Asamblea de Madrid. Nos indignamos cuando conocemos que hay que pagar la ambulancia que nos lleva a recibir un tratamiento de diálisis o quimioterapia mientras que cada diputado del Congreso cuenta con cerca de 20.000 euros para viajes en “bussines”. Nos enfadamos al ver que mientras los funcionarios se han quedado sin paga y han visto reducir su sueldo, ustedes mantienen asesores con salarios sobredimensionados y sospechosas funciones.

Nuestro poder adquisitivo se ha transformado en conseguir llegar a fin de mes. Estamos rodeados por el copago farmacéutico y sanitario, la subida de tasas universitarias, los precios de escuelas infantiles, la subida de impuestos, la congelación salarial, apuntaladas con peor sanidad y educación. Y seguimos buscando la persecución contundente del fraude fiscal, el impuesto a las grandes riquezas, el adelgazamiento de las administraciones públicas, el impuesto de transacciones financieras o una banca de la economía real y social.

Es cierto, señor Rajoy, la mayoría no se manifiesta pero ya está preparando la pancarta, al menos en su interior.

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Este verano cambiaremos el flotador por el rescate

Este verano no habrá vacaciones para los desahucios, ni para los números rojos, ni para el subsidio que se acaba. No se disolverán las filas del paro, ni la incertidumbre de un futuro oscuro, ni los recibos escondidos en el cajón, ni los activos tóxicos.

Será un verano de piscinas de plástico en las terrazas, de vacaciones olímpicas a través del televisor, de los abanicos en marcha y los aires acondicionados apagados para evitar la temida factura.

Este verano las maletas serán facturadas para volver a casa de “mama” y los jóvenes más preparados usarán pasaportes sin fecha de vuelta. Seguirán bien presentes la prima de riesgo, el déficit del Estado, los recortes o el incremento de tasas en los servicios públicos.

Será un verano de más presiones en la nómina y menos soltura en el consumo. Cambiaremos el chiringuito por nuestra cocina, el restaurante del paseo marítimo por el comedor social, el apartamento por la casa del pueblo, el flotador por el rescate.

Este verano la dieta será por necesidad, el salario seguirá sin estirarse lo suficiente, los propósitos para septiembre serán limitados, el tiempo libre será rutina.

Será el verano del dos por uno, del universitario que trabaja en la hostelería para pagar su matrícula, de la pensión que consigue salvar la escapada familiar, del agua al cuello sin estar en la playa. Será el verano de los lunes al sol y sin protección.

Asústense, yo lo estoy, el verano es aprovechado por los poderosos para tomar decisiones impopulares. Ellos tienen una extraña creencia; que las altas temperaturas acabarán con las neuronas del ciudadano y su capacidad de reaccionar.

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“Tener sangre azul es la mejor forma de sobrevivir al rescate”

En esta crisis sólo paga el tercer estado. Es el pueblo llano sobre el que está recayendo todo el peso de una situación que ni siquiera entiende. Términos como “prima de riesgo”, “bono basura”, “producto tóxico” o “agencia de calificación” se han incorporado a las conversaciones de la parada del bus. Pero el problema es que cada día hay menos autobuses.

El paro, los recortes y la subida de impuestos son las consecuencias directas que interrumpen en nuestra vida diaria. La nobleza nos pide cada día esfuerzos acogiéndose a la formula creada por el clero en la Edad Media; “el chantaje de la condena al infierno”.

Eliminen de su cabeza la visión demonizada del clero y los banqueros, hoy nuestros dirigentes políticos y sus partidos, los sindicatos y hasta los jueces forman parte de la nobleza contemplativa e intocable en el momento económico más complicado de la historia de nuestro país. Ellos pecan cada día y nosotros vivimos nuestro particular vía crucis. El vaso de la paciencia está a punto de llenarse.

Pensiones millonarias de malos gestores financieros, sueldos desorbitados para los cargos institucionales, uso de los recursos públicos en su vida privada y sobre todo los privilegios. La iglesia y cualquier otra confesión religiosa pero también los partidos políticos, los sindicatos, las fundaciones…deberían pagar IBI por aquellos inmuebles que no estén acogiendo una labor social o solidaria. Esos privilegios fiscales deberían acabar no por imposición, sino por humanidad y “patriotismo”.

Hoy, no muy por debajo de Dios, está la Casa Real y la Casa de Alba. Tener sangre azul es la mejor forma de sobrevivir al rescate.

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Ahora mas que nunca, “Hay alternativas”

Estos días mas que nunca os pido una visión crítica ante lo que está pasando en nuestro país. Hay alternativas a los recortes, a las políticas de austeridad, a la contención del gasto, al desmantelamiento del estado del bienestar…los ciudadanos NO tenemos que pagar los desmanes de banqueros y políticos…

Vídeo de la presentación del libro “Hay alternativas” que os recomiendo os leáis. Podéis descargarlo de forma gratuita: http://www.attac.es/uploads/Hay-alternativas-web.pdf

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